Mi confrontación con la docencia.
Como la mayoría de mis compañeros maestros, estoy en la docencia por circunstancias ajenas a la vocación. Como primera instrucción semiprofesional tengo la de técnico electricista en el CBTIS No. 20 de sabinas Coahuila, ciudad cercana a mi natal Melchor Muzquiz; Cuando me veo como docente viene a mi mente los días que como estudiante de preparatoria en el arduo recorrido entre ambas ciudades me encontraba en el trasporte a ex compañeras de secundaria que tenían el privilegio ( en ese tiempo no sabía que lo era) de estudiar para maestras de primaria o preescolar en la normal de un pueblo intermedio. Cuando termino mis estudios de preparatoria entre confusión, inmadurez y falta de recursos me pongo a trabajar en mi pueblo natal aplicando lo aprendido en la escuela; Trascurrido un año los hermanos mayores me arrastran a la ciudad de Monclova, mas poblada y con mas oferta académica y de desarrollo profesional; Ahí se da mi primer contacto con la docencia como profesión cerca y con posibilidades de desarrollo profesional.
En esta ciudad comienzo mis estudios profesionales en químico metalúrgico dejando estos inconclusos por cuestiones de política estudiantil, pero ya la semilla de estudiar una profesión estaba sembrada y me inscribí y termine satisfactoria mente los estudios de administrador de empresas en la facultad de contaduría y administración. Casi al mismo tiempo empiezo a trabajar como administrativo en el CBTIS No.36 pasando por varios departamentos a hasta llegar a la docencia; varios años después de concluidos mis estudios profesionales como puede leerse mi aterrizaje en esta profesión fue terso, paso am paso casi sin darme cuenta – lo admito-.
Ya dentro de la docencia se me han dado una serie de oportunidades que como tal me hacen sentir ciertamente satisfecho y recuerdo con placer al paso de los años, esta profesión me hace nacer cada semestre, comprometerme todos los días y me permite y me exige una actualización casi constante.
La educación a este nivel se cuece aparte del nivel básico sea por cuestiones sindicales o académicas (mas estas últimas) estas son un reto que pocos admiten.
Este privilegio (ahora estoy consciente de ello) de trabajar en un ambiente sano, limpió donde el adolecente todos los días crece, pero cada año se renueva no te permite verte viejo hasta que te encuentras con ex alumnos al paso de los años y palpas su madurez, sus cambios y te dices parte de lo que son yo ayude a formarlo, pero viene otra generación, termina otra y crece el compromiso –si la docencia ya te pego- con la juventud, la educación y la sociedad en general.
sábado, 13 de diciembre de 2008
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